Empezó por curiosidad, siguió por cariño

Jabones Mari nació en una cocina de Bogotá, probando recetas con lo que había en la alacena: avena, arroz, un poco de cúrcuma, romero del antejardín. La primera tanda fue para la familia. La segunda ya la pidieron las vecinas.
Hoy hacemos seis recetas, todas de glicerina vegetal, todas vertidas a mano, molde por molde.
No producimos en serie y no queremos hacerlo. Cada tanda sale distinta: el romero queda en un lugar diferente, la cúrcuma se vetea a su manera, la cáscara de naranja se acomoda sola. Por eso ningún jabón es idéntico a otro, y por eso cada uno lleva su etiqueta pegada a mano.
Lo que sí prometemos
- Ingredientes que puedes reconocer y nombrar.
- Base de glicerina vegetal que limpia sin dejar la piel tirante.
- Tandas pequeñas y frescas, no inventario viejo de bodega.
- Contarte con honestidad para qué sirve cada jabón y para qué no.
Lo que no prometemos
Nuestros jabones son cosméticos artesanales, no medicamentos. Ayudan a limpiar, calmar, hidratar y cuidar la piel, pero no tratan ni curan enfermedades. Si tienes una condición en la piel, consúltalo con tu dermatóloga o dermatólogo: preferimos decirte esto a vendértelo como milagro.
Limpieza con el alma
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